Saturday, March 29, 2008


CUANDO EL PERIODISMO Y LA LITERATURA SE ALÍAN

Algún día, cuando se escriba la historia literaria de la América Latina de principios de este siglo, se tendrá que reconocer que las grandes innovaciones de la prosa latinoamericana vinieron de la mano de los editores, de los cronistas, de los periodistas, de los escritores de non-fiction. En esa historia por contar se verá el notable papel de algunas revistas: Gatopardo (creada en Colombia, editada hoy en México), la peruana Etiqueta Negra, la colombiana El Malpensante, la chilena The Clinic, la mexicana Letras Libres, la brasileña Piauí, la argentina La Mano.

Una de las características fundamentales de estas revistas es su flexibilidad temática y formal. Si bien Julio Villanueva Chang, director fundador de Etiqueta Negra, menciona que la revista no es periodística ni literaria, lo cierto es que es ambas cosas a la vez; como dice Toño Angulo Daneri, uno de los periodistas de la primera etapa, Etiqueta Negra es "un bastión fundamentalista del periodismo narrativo". Andrés Hoyos, editor de El Malpensante -revista que se mueve cómodamente en el periodismo literario y sus diferentes géneros-, llega a aseverar contundente: "Nos interesan los textos bien escritos sin que importe mucho de qué hablan". Martín Pérez, integrante del consejo de dirección de La Mano, dice de esta revista de "cultura rock": "Aunque parezca que cultura y rock son dos palabras que no se llevan bien juntas..., en Argentina el rock siempre fue entendido como algo más que escuchar música: también tiene que ver con qué libros leer, qué películas ver y toda una forma de mirar el mundo". Letras Libres, por su parte, es una revista más ensayística, más de reflexión.

Estas revistas abrevan en tradiciones locales -Expreso Imaginario, para La Mano; la legendaria Vuelta de Octavio Paz, en el caso de Letras Libres-, pero la tradición anglosajona es sin duda más influyente: Vanity Fair, Mojo, Rolling Stone, Esquire, The New Yorker, Harper's, The New York Review of Books, Prospect. El ejemplo anglosajón aparece en todas partes: en la edición muy cuidada y la amplia extensión de los textos, en la extensa investigación que se hace para escribir las crónicas. El crítico Rafael Gumucio llega a sugerir que si para el boom los escritores norteamericanos importantes eran Faulkner y Hemingway, los que hoy cuentan no son escritores como Jonathan Franzen o David Foster Wallace, sino periodistas-ensayistas-cronistas como Janet Malcolm, Susan Orlean o Jon Lee Anderson. La renovación de la prosa latinoamericana tiene como punto de partida al nuevo periodismo norteamericano.

Mario Jursich, subdirector de El Malpensante, señala que una de las claves de la revista es su espíritu cosmopolita y el rechazo al "espíritu provinciano, sobre todo al considerar el inmenso protagonismo que éste ha tenido en un país de magra cultura como es Colombia". La paradoja de este cosmopolitismo es que los compartimentos estancos en los que se mueve la cultura de América Latina hacen que, en general, estas revistas sólo puedan ser conseguidas en sus respectivos países de publicación (las suscripciones internacionales son prohibitivas de tan caras). Gatopardo es la que más esfuerzos ha hecho por distribuirse en todo el continente: llega a quince países. En cuanto a la internacionalización, la gran mayoría o ha fracasado o ni se lo plantea; Letras Libres es una de las excepciones en este panorama, pues tiene una edición que se publica en España, con artículos y reseñas que no aparecen en la edición mexicana. Letras Libres también coloca toda la edición impresa en su sitio web, y tiene blogs, además de archivos muy completos, incluida toda la colección de Vuelta; lamentablemente, la mayoría de las revistas publica pocos artículos de la edición impresa y no ofrece mucho material propio; hay todavía miedo a que la competencia digital pueda devorar al papel.

Lo normal para estas revistas es tener un tiraje de entre 5.000 a 10.000 ejemplares. La Mano supera los 10.000; El Malpensante llega a casi 20.000, y Letras Libres a 38.000 en sus dos ediciones; Gatopardo es la más vendida: sus tres ediciones (mexicana, andina y pan-regional) llegan a 200.000 ejemplares. Debido al costo del papel, las revistas suelen ser caras y llegan sobre todo a los segmentos de la clase media, media-alta y alta. Esos costos hacen que sea de destacar cuando una revista cultural sobrevive un par de años en América Latina. Lo extraño, sin embargo, es que pese a que no todas estas revistas son comerciales, los anunciantes las apoyan. Daniel Titinger, nuevo director editorial de Etiqueta Negra, cree que lo que apoyan, en el fondo, es la continuidad.

En un continente tan inestable, el gran logro para muchos parece ser persistir, y durar. Los editores de estas revistas, por suerte, no parecen interesados en convertir la continuidad en un fin en sí mismo. Siguen arriesgando cada mes (o cada cuarenta y cinco días, en el caso de El Malpensante), con lo que es casi seguro que en un tiempo no todas seguirán con nosotros. Habrá malas noticias y contratiempos en esta historia, pero lo fundamental es que las bases están construidas para que se pueda hablar ya de una nueva gran tradición latinoamericana. 

(suplemento Babelia, El País, 29 de marzo 2008)

5 Comments:

At 3:43 AM , Blogger CarmenS said...

me he permitido hacer una referencia a tu artículo de Babelia sobre blogs en el mío. Me parece interesante el fenómeno al que yo me he acercado recientemente.
En cuanto a las revistas de literatura, que reseñas en tu último artículo, la reacción que suscitan en mí es de rabia por no disponer de tiempo suficiente para leerlo todo, para leer todos los libros, los artículos de internet, los blogs, las revistas que existen.
En este caso, suscribo otro artículo de Babelia de esta semana, el de la página 2, que habla de los libros que se nos acumulan en las estanterías de casa ( a mí menos que a Luisgé) y que, tal vez, no tengamos nunca oportunidad de leer.
Me agobia pensarlo.
Un saludo.

 
At 2:30 PM , Blogger Miss Vilma said...

Me parece que el periodismo y la literatura siempre han caminado como siameses. Al menos, en la escena peruana, siempre fue así. Lo notable de las revistas que mencionas y, de las que conozco solamente una, "Etiqueta negra" (primera etapa), es un producción genuinamente profesional.

 
At 8:24 PM , Blogger La Marce said...

FELIZ CUMPLEAÑOS, querido amigo Edmundo. Todo mi cariño desde Córdoba con el deseo de que seas muy feliz. Abrazos y me encanta el blog. Ya hay muchos fans de este espacio que tanto te identifica. ¡Salud! Marcela

 
At 5:07 AM , Blogger Edmundo Paz Soldán said...

gracias, querida Marce... Estoy yendo a Buenos Aires en noviembre, ¿será que esta vez nos vemos?
Un abrazo, espero que todo bien con la familia
edmundo

 
At 6:11 PM , Blogger barrunto said...

estimado señor, con respecto al tema del nuevo (nuevo) periodismo latinoamericano, liderado por las revistas que usted menciona, me gustaria saber si usted contempla la existencia -al igual que un nuevo periodismo, literario, que se viene consolidando en habla hispana- de un periodismo informativo, cultural, dirigido a un amplio publico, como el turista, donde tambien se cosecha una buena pluma y se le da vigencia a la palabra bien tratada. considero que el periodismo, en todos sus generos basicos, ha venido experimentando grandes acercamientos a la literatura y posteriormente a las figuras visuales. ahora se estan dando nuevos productos literarios referidos al nuevo periodismo latinoamericano, como las guias de viaje alternativo, rutas gastronomicas que se aderezan con un poco de historia y mucha literatura. hay libros de periodismo que nos ayudan en la actualidad conocer el underground de las grandes capitales, tips nocturnos o incluso diccionarios urbanos. usted considera que el futuro de la literatura tambien apunta a esos temas ??

ate

juan sandoval
www.urbanialima.com

 

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